ALEGACIONES AL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL

La Asociación ANSE considera que el citado Anteproyecto de ley establece una regulaci—n de la gesti—n de los recursos h’dricos, as’ como unas previsiones de actuaciones a realizar en cada una de las Cuencas Hidrol—gicas, que son claramente insuficientes para el aumento de la calidad de los bienes ambientales y culturales afectados, raz—n por la cual se interesa la no aprobaci—n del mismo o, en su defecto, la inclusi—n en el mismo de todas las medidas propuestas a continuaci—n.

 

-I-

ANçLISIS DEL ARTICULADO DEL ANTEPROYECTO.

PROPUESTAS ALTERNATIVAS.

 

            1¼.- T’tulo Preliminar.

            A.- Error de enfoque. Pese a la declaraci—n de principios que se realiza en el art’culo 2 del Anteproyecto de ley, el t’tulo preliminar, al igual que sucede con la totalidad de este cuerpo normativo, adolece de un defecto general que invalida el texto en su conjunto, ya que œnicamente se centra en la regulaci—n efectiva del almacenamiento, la canalizaci—n y el transporte del agua de unas zonas del territorio a otras, principalmente a travŽs de la construcci—n de embalses y trasvases.

Esto constituye un grave error de enfoque que ocasiona (1) graves impactos negativos sobre los bienes ambientales, sociales y culturales afectados por dichas medidas

(2) grandes e innecesarios esfuerzos econ—micos; (3) rompiendo con los principios de la pol’tica de la escasez del agua que debe primar sobre la gesti—n de Žste recurso; y que, adem‡s, (4) beneficia principalmente a los lobbies de la econom’a en perjuicio de los trabajadores aut—nomos y de la peque–a y mediana empresa.

            B.- Propuesta alternativa. Frente al planteamiento legal ofrecido en el articulado del Anteproyecto de ley esta Asociaci—n propone la sustituci—n del mismo por una "pol’tica de la escasez del agua", postura que, adem‡s de ser muy realista,  pretende ofrecer soluciones a la gesti—n de los recursos h’dricos partiendo del reconocimiento de la escasez de este bien y se–alando como objetivos primordiales (1) el uso eficiente del agua, (2) el ahorro de agua y (3) la prevenci—n de la contaminaci—n.

            Es por ello que se interesa la modificaci—n de todo el T’tulo Preliminar para recoger debidamente estos principios, a fin de que puedan informar todas las medidas legislativas que en su desarrollo se aprueben, as’ como las actuaciones a realizar para la correcta gesti—n de los recursos h’dricos.

            En concreto en el art’culo 1 se deber’a incluir un reconocimiento expreso relativo a la "pol’tica de la escasez del agua".

            En el art’culo 2 se propone la variaci—n de la redacci—n ofrecida para se–alar, de un lado, que los objetivos prioritarios son los se–alados anteriormente de uso eficiente del agua, ahorro de agua y prevenci—n de la contaminaci—n; y, de otro, ofrecer como principales medidas para la consecuci—n de los objetivos fijados actuaciones tendentes a la efectiva realizaci—n de Žstos tres objetivos, dejando en segundo plano las alternativas de almacenamiento, canalizaci—n y transferencia de las aguas.

            Consecuentemente con lo afirmado el art’culo 3 debe incluir las definiciones b‡sicas sobre las que se ha de construir la regulaci—n jur’dica de la  "pol’tica de la escasez del agua".

 

            2¼.- Cap’tulo Primero. T’tulo Primero.

            A juicio de esta Asociaci—n deber’an incluirse en este punto diversos instrumentos tŽcnicos de coordinaci—n de los Planes Hidrol—gicos de Cuenca que atiendan, junto a los se–alados en el art’culo 6, a los criterios que a continuaci—n se detallan:

a)      Criterios para la delimitaci—n de los bienes ambientales, culturales y sociales presentes en los diferentes ‡mbitos de actuaci—n, as’ como de los proyectos y acciones alternativos para el aumento de la calidad de los mismos y la creaci—n de otros nuevos.

b)      Criterios para la determinaci—n y valoraci—n de los posibles impactos sobre los diferentes bienes, tanto en el proyecto a realizar, como en las alternativas al mismo.

c)      Criterios para el establecimiento de medidas protectoras y correctoras de posibles impactos sobre los bienes afectados.

d)      Criterios para la determinaci—n de los recursos h’dricos existentes y previsibles desde el punto de vista espacial y temporal.

e)      Criterios para la determinaci—n de las pŽrdidas y los usos ineficaces e irregulares de los recursos h’dricos.

f)       Criterios para la reducci—n del consumo de recursos h’dricos a nivel agrario, industrial y urbano.

g)      Criterios para la recuperaci—n y regeneraci—n de los recursos h’dricos no aptos para el consumo.

 

3¼.- Cap’tulo Segundo y Tercero. T’tulo Primero.

            En relaci—n al contenido recogido en este Cap’tulo, esta Asociaci—n denuncia la dejadez de funciones que pretenden realizar el legislador, quien obviando el establecimiento de medidas de car‡cter general tendentes a la regulaci—n de una gesti—n sostenible de los recursos h’dricos, se limita a regular la transferencia de recursos entre cuencas como si fuese la œnica alternativa viable para la correcta gesti—n de los recursos.

            Siendo esto as’ se propone la inclusi—n con car‡cter prioritario de medidas concretas a elaborar para la correcta gesti—n de los recursos h’dricos, entre las que se indican:

a)      Uso eficiente del agua. Usos Agr’colas, Urbanos e Industriales.

 Elaboraci—n de los siguientes documentos:

1.- Planes de gesti—n de recursos. (Planes de Riego y de usos urbanos e industriales de agua).

 

A.- En ellos habr‡n de determinares los problemas de utilizaci—n de sistemas de riego ineficaces, mal estado de canalizaciones, explotaciones ilegales de acu’feros, sistemas de producci—n industrial deficitarios, usos domŽsticos incorrectos,·.. a travŽs de auditor’as.

 

B.- Valorar las necesidades reales y previsibles de recursos h’dricos.

 

C.- Proponerse la adopci—n de medidas tendentes al empleo eficiente del agua y de la minimizaci—n de los impactos sobre Žstos recursos.

 

2.- Normativa reguladora de las caracter’sticas tŽcnicas de la maquinaria industrial, electrodomŽsticos, etc. a fin de economizar el empleo de agua.

 

b)      Ahorro de agua. Junto a las actuaciones, estudios y medidas previstas para un correcto uso eficiente de los recursos h’dricos, deben incluirse otros tendentes al ahorro de dichos recursos a fin de equilibrar el empleo de los mismos tanto en per’odos de excedentes con aquellos de carencias. Con este objetivo deben ser reguladas medidas para la reducci—n de los consumos de agua.

 

c)      Prevenci—n de la contaminaci—n. La alternativa m‡s id—nea para la consecuci—n de Žste objetivo es la de la eliminaci—n de la posibilidad de contaminaci—n, expulsando de nuestra terminolog’a legal el concepto de "quien contamina paga" que a la larga no supone m‡s que su inclusi—n en los costes de producci—n industriales y no la reducci—n de emisiones contaminantes.

Al respecto deben incluirse medidas como la creaci—n de diversos instrumentos tŽcnicos como los propuestos a continuaci—n.

            1.- Creaci—n de Zonas de Protecci—n H’drica.

            2.- Mapas de calidad de las aguas.

            3.- Planes de Recuperaci—n, Regeneraci—n y Desalaci—n de aguas.

4.- Creaci—n de infraestructuras para la depuraci—n de aguas residuales y la desalaci—n de aguas salobres y marinas.

 

-II-

EXAMEN DE LAS ACTUACIONES PREVISTAS

EN EL PROGRAMA DE INVERSIONES.

 

            1¼.- Trasvase Cuenca del Ebro-Cuencas Mediterr‡neas.

 

            Con esta actuaci—n se pretende el trasvase de 1.050 hect—metros anuales del r’o Ebro a las cuencas mediterr‡neas, as’ como la construcci—n de grandes embalses en la cabecera de la cuenca que lo har‡ posible, lo cual es considerado del todo rechazable por esta Asociaci—n por cuanto:

1.- Que hipoteca las posibilidades de desarrollo futuro de Arag—n, y dentro de dicha comunidad del Pirineo (implantaci—n de nuevas industrias, transformaci—n de la producci—n agroalimentaria y de los recursos end—genos, desarrollo de nuevas tecnolog’as, turismo sostenible...).

2.- Que agudiza los desequilibrios territoriales, promoviendo la concentraci—n de la riqueza y de la poblaci—n en el litoral mediterr‡neo en detrimento de las comunidades del interior, como Arag—n, una comunidad cada vez m‡s desvertebrada, desertizada y envejecida; que dentro de la propia comunidad aut—noma agudiza los desequilibrios territoriales entre llano y monta–a, promoviendo la concentraci—n de la riqueza y de la poblaci—n en Zaragoza y su entorno en detrimento de monta–a pirenaica, una regi—n cada vez m‡s desvertebrada, desertizada y envejecida.

3.- Que incumple la Carta Europea del Agua suscrita formalmente por el Estado espa–ol y desoye la reciŽn aprobada Directiva Marco del Agua que impone criterios de calidad biol—gica del agua, que configura la cuenca fluvial como ‡mbito de actuaci—n y desoye las tesis compartidas por la comunidad cient’fica internacional, a travŽs de las c‡tedras de hidrolog’a y de ecolog’a de las Universidades, puestas de manifiesto en los Congresos IbŽricos del Agua.

4.- Que renuncia de antemano: al estudio y desarrollo de alternativas el ahorro de agua; a la mejora de las redes de distribuci—n de agua; a la modernizaci—n de regad’os (con construcci—n de peque–os embalses en los pol’gonos de riego y balsas de regulaci—n en tr‡nsito); a la recuperaci—n ambiental de los r’os; a la reutilizaci—n de aguas residuales; y a la desalaci—n de aguas salobres y marinas.

5.- Que no tiene en absoluto en cuenta las previsiones del cambio clim‡tico realizadas por un organismo tan poco sospechoso de parcialidad como es la ONU, que estima un descenso en las precipitaciones para la Pen’nsula IbŽrica de un 15 % de media en los pr—ximos a–os.

6.- Que genera enormes impactos medio ambientales (inundaci—n de valles del Pirineo, desaparici—n del Delta del Ebro en un plazo de 100 a–os, evaporaci—n de las aguas, salinizaci—n de las tierras, reducci—n de los niveles fre‡ticos, afecciones sobre la fauna y flora por pŽrdida del caudal ecol—gico...).

7.- Que genera grandes impactos al patrimonio hist—rico-art’stico y cultural, como la anegaci—n de 22 km de Camino de Santiago (incluidas varias ermitas, restos arqueol—gicos, etc.), declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO e Itinerario Cultural Europeo

8.- Que supone una clara amenaza para al menos 82 Lugares de InterŽs Comunitario (LIC), con especial gravedad para 18 especies protegidas y 14 h‡bitats de la Red Natura 2000.

9.- Que su mera expectativa est‡ generando en el Levante espa–ol una espiral de especulaci—n urban’stica traducida en urbanizaciones y complejos tur’sticos en secarrales sin dotaci—n, al tiempo que no pone coto en las cuencas receptoras a los procesos de sobreexplotaci—n de los recursos, captaciones ilegales de agua, y desmontes y roturaciones para regad’os no autorizados.

10.- Que no pueden considerarse aisladamente las desigualdades h’dricas, despreciando las desigualdades demogr‡ficas, de desarrollo econ—mico, de dotaci—n de infraestructuras, de financiaci—n auton—mica, o las derivadas de la exclusi—n de los fondos europeos que Arag—n padece, y dentro m‡s aun el Pirineo.

11.- Que en un estado de derecho, en un asunto de tanta trascendencia como este no puede haber imposiciones de mayor’as sobre minor’as, sea hacia Arag—n o hacia el territorio de la monta–a.

 

            2¼.- Modernizaci—n de riegos tradicionales en la Cuenca del Segura.

 

            En relaci—n a las actuaciones a llevar cabo esta Asociaci—n se opone a que las mismas contemplen el entubamiento de las redes de acequias tradicionales.

          Al respecto debemos se–alar que en la Cuenca del Segura existe una admirable red de acequias de una gran trascendencia hist—rica, etnol—gica y medio ambiental. La importancia hist—rica de esta red viene dada por ser el fruto de las culturas ’beras, romana y ‡rabe asentadas en este territorio a lo largo de diferentes siglos, lo que la hace digna de ser calificada como patrimonio cultural. El valor etnol—gico de las acequias es indiscutible ya que son el reflejo de los usos y costumbres de nuestros agricultores. De otro lado ha de resaltarse el papel jugado por estos canales de riego en el campo medio ambiental, gracias a los cuales se mantienen unos peculiares ecosistemas, h‡bitat de especies silvestres y donde existe una importante vegetaci—n de riberas, sirviendo asimismo como corredores ecol—gicos lineales y plataforma para luchar contra los procesos de desertizaci—n del suelo. No debe olvidarse que la existencia de la red de acequias produce una serie de beneficios para los agricultores a los que dif’cilmente pueden renunciar, tales como constituir segœn se ha dicho un freno a los procesos de desertificaci—n del suelo agr’cola, limitar los efectos destructivos de las riadas, permitir la existencia de predadores naturales de par‡sitos, mantener un nivel —ptimo de los acu’feros subterr‡neos gracias a las filtraciones que se producen, etc.

     Este importante patrimonio hist—rico, etnol—gico, agr’cola y ambiental  de la Cuenca del Segura se encuentra amenazado en la actualidad por:

 

El abandono de la actividad agraria.

El proceso urbanizador que est‡ destruyendo el territorio agr’cola.

Los efectos perniciosos de las actividades econ—micas realizadas en la Huerta.

 

                 Sin embargo, el Anteproyecto de ley del Plan Hidrol—gico Nacional consolida su destrucci—n con las previsiones de modernizaci—n de este sistema de riego a travŽs del entubamiento de las mismas, cuando el uso y la conservaci—n de las acequias de la Cuenca del Segura una serie de actuaciones de car‡cter urgente consistentes en:

 

La incorporaci—n al Anteproyecto de ley de normas que establezcan la protecci—n de las acequias en la Cuenca del Segura.

La aprobaci—n junto al Anteproyecto de ley de un Plan de mantenimiento y conservaci—n de acequias.

La incorporaci—n al Anteproyecto de ley de previsiones para que en los Planes de Cuenca se incluyan Cat‡logos de toda la red de acequias existente en cada territorio.

La aprobaci—n de inversiones para la recuperaci—n y mejora de las acequias existentes en la Cuenca del Segura.

· La paralizaci—n inmediata de todas las obras de destrucci—n de las acequias en la Cuenca del Segura.

 

                                                              Murcia, a 29 de noviembre del 2.000.

 

 

 

 
 

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