INSPECCIîN COSTERA DE AVES ORILLADAS (ICAO)

Un a–o m‡s la Inspecci—n Costera de Aves Orilladas se desarroll— durante el mes de marzo, coordinada a nivel nacional por el GIAM (Grupo IbŽrico de Aves Marinas, dependiente de la SEO). Este seguimiento tiene marcado car‡cter conservacionista, aportando valiosos datos sobre el estado de las aves marinas y las posibles causas de su mortalidad. Realizada de forma sistem‡tica durante toda la dŽcada de los noventa ha aportado para nuestra Regi—n, valiosos datos sobre la mortalidad y sus causas en las aves marinas, especialmente las buceadoras del Mar Menor.


Ejemplar de Cormorán orillado en el litoral del Mar Menor

El esfuerzo prospector de este a–o ha sido de 24,9 km recorridos, recogiŽndose un total de 29 aves. La media resulta 1,2 aves/km recorrido, siendo la Gaviota Patiamarilla, con 10 aves, y el Cormor‡n Grande (9 aves) las mas frecuentes.

Un a–o m‡s es el Mar Menor el que acumula pr‡cticamente el total de orilladas, este a–o el 100%, acumulando La Manga el 65,5% de orillamientos (con una densidad de m‡s de 2 aves/km) (especialmente las zonas entre el Molino de Quint’n y la Punta del Ventorrillo, en San Pedro del Pinatar y entre la isla del Ciervo y el canal de las Salinas de Marchamalo). TambiŽn, este a–o por primera vez, destaca con 7 Gaviotas Patiamarillas la Isla Perdiguera.

Las aves buceadoras Cormor‡n Grande, Zampull’n Cuellinegro y Somormujo Lavanco, suman 15 aves y representan el 52% del total. La lista de especies afectadas se completa con la Gaviota Reidora (3 aves). El Somormujo Lavanco, el Cormor‡n grande y la Gaviota Reidora est‡n en las densidades encontradas en los œltimos a–os. Mientras que el Zampull’n Cuellinegro disminuye su densidad por debajo de la media, la Gaviota Patiamarilla ha registrado su m‡ximo en todos los a–os de Inspecci—n.

Las redes continuan siendo el principal factor de mortalidad para las aves en el Mar Menor, con 9 enmallamientos reconocidos (creemos que el resto de orillamientos tambiŽn se deben a esta causa en su gran mayor’a), resultado similar al de otros a–os. Participaron un total de 12 personas, pertenecientes a: ANSE y Taller de Naturaleza (CIAMA-UP).

 

INSPECCIîN COSTERA DE AVES ORILLADAS (ICAO) EN LAS COSTAS DE MURCIA (S. E. DE ESPA„A)

            El presente informe es la ponencia presentada al II Congreso de la Naturaleza de la Regi—n de Murcia (septiembre/1997), por la Secretaria de Investigaci—n de ANSE-Cartagena.

Introducci—n y Objetivos.

            ANSE realiz— de una manera poco intensiva Inspecciones Costeras en 1980, 81, 82 y 83. Es a partir de 1990 cuando Žstas se intensifican, coincidiendo con la coordinaci—n que el GIAM (Grupo IbŽrico de Aves Marinas) realiza en toda Espa–a. Es la Sociedad Ornitol—gica Danesa (IBBS) la que lo coordina internacionalmente. De la denominaci—n inicial ãInspecci—n Costera de Aves Petroleadasä, pasa a nombrarse como ãInspecci—n Costera de Aves Orilladasä (ICAO), cuyo objetivo es el aporte de datos sobre el estado de conservaci—n de nuestras aguas costeras, utilizando como ’ndice las poblaciones de aves marinas y sus factores de mortalidad. La utilidad de las aves marinas como herramienta para detectar la contaminaci—n marina fue reconocida por las Convenciones de Oslo y Par’s para la Prevenci—n de la Contaminaci—n Marina (OSPARCOM)

            Los datos fueron recogidos por un nutrido grupo de naturalistas de diversas asociaciones de defensa ambiental, participantes en el Taller de Naturaleza de la Universidad Popular de Cartagena (CIAMA-UP), as’ como por otras personas a t’tulo individual, resultando un trabajo colectivo. Las asociaciones ecologistas fueron: ANSE (Asociaci—n de Naturalistas del Sureste), GNMM (Grupo Naturalista del Mar Menor) y La Garba Ecologista de Aguilas.

            Presentamos los resultados de 8 a–os (1990-1997) de salidas, m‡s de 255 km recorridos y 154 aves encontradas.

 

 

 

  Area de Estudio.

            La Regi—n de Murcia est‡ ba–ada por dos mares, Mediterr‡neo y Mar Menor, que bordean durante 274 km sus l’mites mar’timos peninsulares y en 16 km los insulares (CENTRO REGIONAL DE ESTADISTICA, 1999).

            El Mar Menor es una laguna salada de unos 135 Km2 de superficie, un per’metro de 58 Km, una longitud m‡xima de 21 Km, una anchura de 10 Km, una profundidad media de algo menos de 4 m y m‡xima de 6,5 m, estando casi cerrado al Mediterr‡neo por La Manga, una barra arenosa de 22 Km de longitud que permite una comunicaci—n h’drica con el Mar Mediterr‡neo a travŽs de las golas (canales naturales) alteradas artificialmente en los œltimos treinta a–os (VICTORIA, 1983; VARIOS, 1990). Sus aguas limitan con cuatro municipios, estando urbanizada a casi lo largo de todo su per’metro, exceptuando las ‡reas de Salinas de Marchamalo, Lo Pollo y El Carmol’ por el sur, la Veneziola, entre las Enca–izadas y el Molino de Quint’n, por el este, y la Playa de la Hita-Punta Galera al oeste. Tanto sus caracter’sticas f’sico-qu’micas, como biol—gicas est‡n ampliamente recogidas en la bibliograf’a existente, por lo que no insistiremos en ello.

            El esfuerzo pesquero en el Mar Menor, segœn observaciones propias, aumenta durante los meses de noviembre a enero, coincidiendo con la realizaci—n inmediatamente posterior con las salidas ICAO, y se realiza en tres zonas especialmente: en el norte, entre los dos molinos de las Salinas de San Pedro y la Veneziola (extremo norte de la Manga), y por el sureste en el ãViveroä.           

            Las redes denominadas ãparanzasä podr’an ser las responsables, en su mayor parte, de la mortandad registrada, por lo que deber’an ser sometidas a una futura y especial vigilancia.

            El ‡rea de estudio se dividi— en dos ‡reas: Mar Menor y Mar Mediterr‡neo, tres espacios para cada ‡rea, y diferentes zonas en cada espacio (Tabla 1), para la realizaci—n de las inspecciones.

Metodolog’a.

            Las inspecciones costeras se desarrollan coordinadamente en toda Europa el œltimo fin de semana de febrero, aunque son v‡lidos los datos recogidos una semana antes o una semana despuŽs (las fechas de censo son siempre las mismas todos los a–os).

            Las inspecciones se realizan recorriendo desde la l’nea donde baten las olas ese d’a hasta la œltima l’nea de arribazones. Se debe prospectar cuidadosamente la orilla debido a que la arena y otros arribazones pueden casi enterrar el ave, ocurriendo que a veces solo es visible alguna pluma, o el mar introducirle entre las piedras de los numerosos diques que jalonan las playas. TambiŽn el olor es œtil para localizarlos. Se recorren, especialmente, las playas donde el mar arroja material, rellenando una ficha por zona, donde se apuntan todos lo datos que se consideran interesantes: edad, sexo, estado, causa muerte,... Es muy importante, retirar siempre el ave de la orilla, enterrarla lejos de la misma o, mejor, echarla en un contenedor de basura. As’ evitamos posibles repeticiones en sucesivos censos.

Resultados.

            Entre el Mar Menor y el Mar Mediterr‡neo existen grandes diferencias (Tabla 2), acumulando el Mar Menor el 91 % de las aves orilladas y apareciendo un ave cada kil—metro, mientras que en el Mediterr‡neo debemos caminar casi 10 km para encontrarla. La zona con menor mortalidad se localiza desde La Azoh’a hasta Aguilas, con valores de un ave cada 25 Km.

            En el Mar Menor hay grandes diferencias en los resultados entre las distintas zonas, as’ como en la misma zona pero en diferente a–o. En Žste œltimo caso encuentran variaciones interanuales entre 0 y 2,3 Aves/Km, llegando incluso a un m‡ximo de 0 y 8,75 Aves/Km.

 

Tabla 2

 

 

AVES

Km recorridos

AVES / Km

MAR MENOR

140

129,7

1,08

La Manga

84

65,6

1,28

Ribera Sur

54

49,6

1,09

Ribera Norte

2

14,5

0,14

MAR MEDITER.

14

126,0

0,11

Oriental

9

63,0

0,14

Sur

3

16,0

0,19

Suroeste

2

47,0

0,04

TOTAL

154

255,7

0,60

 

            En la Tabla 3 se muestran, para toda la zona de estudio, las especies con mayor mortalidad y el nœmero de aves encontradas, segœn a–os. A Žstas hay que a–adir otras con una menor incidencia (un s—lo individuo, excepto dos para la Focha) que son Puffinus puffinus, Sula bassana, Phoenicopterus ruber, Mergus serrator, Charadrius alexandrinus, Fulica atra, Numenius arquata, Athene noctua, Alcedo atthis y Sturnus unicolor.

 

Tabla 3.

A„O

Podcri

Podnig

Phacar

Larrid

Larcac

Stesan

Alctor

1990

0

0

0

1

2

0

3

1991

1

5

3

1

2

1

0

1992

2

1

2

2

0

1

0

1993

2

0

1

3

0

1

0

1994

2

7

1

0

1

0

0

1995

0

8

3

3

1

4

0

1996

8

3

11

1

7

0

0

1997

4

5

10

3

6

0

0

TOTAL

19

29

31

14

19

7

3

 

            Volvemos a encontrar grandes diferencias, entre ambos mares, pero esta vez en cuanto al tipo de especies afectadas. As’, mientras el Mediterr‡neo son Gaviotas y Alcas principalmente, en el Menor no se encuentra ningœn Alca y si una gran variedad de especies (Tabla 4) dominada por las buceadoras.

 

Tabla 4

 

 

 

Podcri/nig

Phacar

Larrid/cac

Stersan

Alctor

Otras sp

 

MAR MENOR

100 %

100%

80%

100%

0

73%

 

MAR MEDITER

0

0

20%

0

100%

27%

 

            Las causas de mortalidad conocidas se muestran en la Tabla 5. Mientras en el Mar Menor es el ahogamiento en redes de pesca la causa mayoritaria de mortalidad, en el Mediterr‡neo es el petroleado la m‡s importante. En el 95, en el Mar Menor, 2 aves petroleadas se encontraron junto a las instalaciones militares antiguas de la Marina del Carmol’. A pesar del escaso nœmero de ocasiones en las que se pudo comprobar con seguridad la causa de la muerte, estamos convencidos de que en casi todas fue el ahogamiento en redes de pesca. Esto es debido a que son especies buceadoras las que mayoritariamente se encuentran, que la mayor’a se localizan en zonas con un esfuerzo pesquero muy alto y superior al resto, as’ como que muchas aparecen en los mismos lugares donde se encuentran redes caladas o donde se sacan Žstas a la playa. Adem‡s, el 95 % de los enmallamientos se localizan en el Mar Menor y menos del 5 % en el Mediterr‡neo.

 

Tabla 5

 

Enmallado

Anzuelo

Cuerdas

Sedal

Petroleado

Mar Menor

16

2

2

1

2

Mar Mediter.

1

0

0

0

5

 

            Por grandes ‡reas, en la Pen’nsula, diferenciamos entre la costa Cant‡brica (tambiŽn Galicia), Mediterr‡nea y Atl‡ntica.

            Segœn datos obtenidos en diferentes a–os, la fachada mediterr‡nea es la que presenta menor mortalidad de aves, oscilando entre 0,1 y 0,2 Aves/Km a inicios de los ochenta, mientras que en el Cant‡brico los datos son muy superiores, con valores medios de casi 8 Aves/Km. Valores medios (3,9 Aves/Km) arroj— la fachada Atl‡ntica andaluza (DE JUANA, 1985; BERMEJO, 1985). Los valores mas elevados los present— Portugal 18,86 Aves/Km (con Rissa tridactyla: 1011 aves, Alca torda 599 aves y Oceanodroma leucorrhoa 105, como las especies m‡s abundantes) y Euskadi 15,79 Aves/Km (Rissa tridactyla 781, Alca torda 82 y Uria aalge 71), en la campa–a 83/84. (BERMEJO, 1985; TEIXEIRA, 1985). Estos datos han de ser tomados en el contexto de grandes temporales de invierno, que pudieron aumentar la mortalidad grandemente respecto a a–os m‡s ãnormalesä.

            Parece existir un incremento en la regi—n mediterr‡nea, a inicios de los noventa, alcanzando hasta 0,34 en el 91 (ARCOS, 1991). Los valores arrojados en el ‡rea mediterr‡nea murciana (0,11 Aves/Km) la sitœan en los niveles m‡s bajos conocidos de todo el mediterr‡neo, presentando unas ligeras variaciones interanuales entre 0 y 0,28 Aves/Km.

            Las implicaciones, en el ‡mbito de conservaci—n, de este tipo de estudios deber’an ser nuestro mayor est’mulo en el esfuerzo para obtener unos resultados exactos y reales que ayuden a la elaboraci—n de propuestas de actuaci—n correctas y m‡s eficaces. La soluci—n al problema detectado pasa por un conocimiento m‡s exhaustivo y sobre todo por una divulgaci—n del problema ante las instancias pertinentes de la Administraci—n y colectivos implicados.

Agradecimientos.

            Este trabajo no se hubiera podido realizar sin la participaci—n desinteresada de los colaboradores, por cuyo elevado nœmero es imposible nombrar a todos. Sin embargo si me gustar’a destacar la labor de coordinaci—n realizada por JosŽ Manuel Fern‡ndez L—pez, Francisco L—pez de Haro, Diego Ruiz Orenes y, muy especialmente, Juan Carlos Blanco Gago que ayud— a mejorar sustancialmente este trabajo.

Clave especies: Podcri: Podiceps cristatus (Somormujo Lavanco). Podnig: Podiceps nigricollis (Zampull’n Cuellinegro). Phacar: Phalacrocorax carbo (Cormor‡n Grande). Larrid: Larus ridibundus (Gaviota Reidora). Larcac: Larus cachinnans (Gaviota Patiamarilla). Stesan: Sterna sandvicensis (Charr‡n Patinegro). Alctor: Alca torda (Alca).

 
 

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