REFORZAMIENTO DE LA POBLACION DE LECHUZA COMUN (Tyto alba) EN CARTAGENA, MEDIANTE HACKING. (Junio-2001)

     La situaci—n de regresi—n observada en las poblaciones de Lechuza Comœn (Tyto alba) en la Comarca de Cartagena, en los œltimos a–os, aconseja tomar una serie de iniciativas de conservaci—n que tengan como objetivos tanto la desaparici—n de los factores que la afectan negativamente, como el reforzamiento de sus poblaciones.

            En los archivos de ANSE-Cartagena figuran los siguientes datos con los que configurar el escenario actual de la especie:

á       En los œltimos 10 a–os, para el ‡rea de Cartagena, se conocen 14 casos de muerte distribuidas, segœn causas, de la siguiente manera:

atropello

disparo

desconocido

1

 

 

2

 

 

1

 

 

1

 

 

2

 

 

 

2

 

1

 

 

1

 

 

1

 

 

1

 

 

 

 

1

á       Se conocen casos de aves atrapadas con liga (pegamento).

á       Se tiene constancia de la pŽrdida de lugares de nidificaci—n por la pr‡ctica de la escalada y la desaparici—n de antiguas construcciones.

á       Los censos espec’ficos efectuados para detectar rapaces nocturnas, arrojan unos escasos resultados para la Lechuza, en zonas con h‡bitat propicio.

á       Esta por evaluar el impacto de insecticidas y otros productos fitosanitarios utilizados masivamente en la agricultura intensiva de regadio, sobre todo en las dos œltimas dŽcadas, tras la llegada de las aguas del trasvase Tajo-Segura.

 

            Considerando que estos casos, pueden representar una primera aproximaci—n a los que se deben producir realmente, parece necesario adoptar medidas de conservaci—n antes de que resulte irreparable la situaci—n de su poblaci—n silvestre.

            Entre las medidas a adoptar est‡ el reforzamiento de la poblaci—n. La tŽcnica elegida para este f’n es el hacking o crianza campestre.

            B‡sicamente, el hacking, consiste en la suelta progresiva de un cierto nœmero de pollos colocados en un nido artificial. Estos han debido ser criados por ejemplares irrecuperables en las instalaciones de un Centro de Recuperaci—n de Rapaces, que suministra los pollos. La colocaci—n se realiza a una edad en la cual ya han desarrollado una impronta con su especie pero que aœn no puedan volar. Han de ser capaces de alimentarse por s’ mismos y regular su temperatura de forma aut—noma de los cuidados de sus progenitores. Diariamente se les suministra alimento sin que puedan vernos. Como si del nido se tratara, en el momento de empezar a realizar sus primeros vuelos, vuelven al hacking a descansar y alimentarse, hasta el d’a en que puedan hacerlo por su cuenta. De este modo se consigue fijarlos al lugar donde se situ— el hacking. Su utilidad est‡ ampliamente demostrada en una extensa variedad de especies y, con la Lechuza Comœn, en pa’ses como EEUU y el Reino Unido.

            La caja del hacking est‡ construida con madera hidr—fuga, con un acceso de 15x15 cm, situado en una de las esquinas. A travŽs de un tubo lateral se les suministra el alimento. Se debe localizar en un lugar tranquilo y seguro, minimizando cualquier molestia. Con ello se consigue motivar a que los pollos vuelvan al hacking.

            Los pollos, que no han tenido contacto alguno con las personas, se introducen en el hacking, con un m’nimo de 28 d’as de edad, convenientemente marcados con anillas met‡licas.

            Cuando los pollos alcancen 50 d’as de edad, y estŽn completamente desarrollados se disminuye ligeramente la cantidad de comida suministrada. Esto va a coincidir con sus primeros vuelos, debiendo realizarse observaciones nocturnas desde el exterior para observar el comportamiento de los ejemplares. Se interrumpe el suministro de comida cuando resulte evidente que ya no dependen de la comida del hacking, dando por finalizado el proceso.

            La caja del hacking puede ser mantenida en el lugar para que pueda ser utilizada en a–os siguientes, una vez retirado el tubo, como lugar de reproducci—n de alguno de los j—venes liberados.

            Se proceder‡ al marcaje de los jovenes con radioemisores para su seguimiento por radiotracking. De esta manera se podr‡ realizar una evaluaci—n del proceso seguido y conocer su eficacia para futuros a–os.

 
 

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