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RÍO
SEGURA
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Un informe judicial confirma que el río es un foco de infección para la población El documento elaborado por dos investigadores de la Universidad de Valencia dice que la contaminación fecal puede afectar a los cultivos Un informe ecotoxicológico sobre el río Segura elaborado, a finales del 2000, por especialistas a petición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número seis de Orihuela advierte sobre los efectos producidos por la contaminación del río Segura sobre la salud de las personas. En este documento se pone de manifiesto que «de las diversas molestias que pudiera ocasionar la exposición a las aguas del río Segura, cabe destacar que debido a la naturaleza de los vertidos que transportan, suponen una fuente de infección por la presencia de elevadas poblaciones de microorganismos patógenos, por lo que dichas aguas no son aptas para el baño ni para el consumo humano.... su calidad compromete los usos a los que pueda ser destinada (el agua) tales como el riego de cultivos, las actividades lúdicas o el consumo animal o humano». El documento firmado por José Delfín Villalaín Blanco, catedrático de Medicina Legal y Luis Burillo Borrego, técnico superior de Investigación de la Universidad de Valencia basan las conclusiones de la «influencia del río Segura sobre el equilibrio de los sistemas naturales y la salud de las personas» en tres informes, dos de ellos elaborados por la Universidad Miguel Hernández, y uno realizado por la empresa Pozos Reunidos SL, para la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). Según los profesores universitarios, «la presencia de coliformes y estreptococos en una agua (la del Segura) aporta la certeza de una contaminación fecal. Su presencia constante atestigua la permanencia de la contaminación y del riesgo patógeno». Entre las sustancias tóxicas destacan los metales pesados donde «se han hallado concentraciones cuantificables de cadmio, níquel, cromo, cobre, hierro, manganeso, cinc y plomo en las aguas del río Segura así como en los diversos afluentes investigados». Los profesores ponen de manifiesto que la actividad industrial y otras actividades urbanas y agrícolas generan la presencia en los vertidos de un grupo de elementos químicos que resultan nocivos para los ecosistemas debido a que «interfieren diversos procesos metabólicos de los organismos vivos y/o son susceptibles de acumularse en los organismos expuestos y magnificarse a través de la cadena trófica». Se destaca además sobre aceites y grasas que «los valores obtenidos superan los límites ampliamente en la mayoría de puntos muestreados», demostrándose «la ineficacia de los procesos de depuración establecidos». En un informe judicial anterior los mismos técnicos advertían además sobre el «desarrollo de sustancias tóxicas en el medio tales como sulfídrico, metano o amoniaco» causantes de las emanaciones del río Segura ante la falta de oxígeno en el agua. |
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